Pensé que mi [dolor de rodillas] era cosa de la edad… hasta que probé esta pomada natural
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Recuerdo la mañana exacta en la que pensé: "Así será el resto de mi vida". Me levanté de la cama y la rodilla derecha ardía como si tuviera un tornillo clavado. Cada paso hacia la cocina era una pequeña negociación con el dolor.
Había dejado de agacharme a jugar con mis nietos, de salir a caminar con mi esposa, incluso empecé a evitar las escaleras. Todo mi día giraba en torno a lo que mi rodilla "me dejara" hacer.
Lo peor no era solo el dolor físico. Era esa sensación silenciosa de ir perdiendo libertad. Los analgésicos me calmaban un rato, pero siempre volvía lo mismo. Y en cada revisión, el médico repetía la misma frase que me helaba la sangre: \("Tarde o temprano habrá que pensar en cirugía"\).